miércoles, 12 de septiembre de 2012

Saga del Cazador 1



Hay varios lugares donde los vampiros suelen cazar,  los primero son debajo de los puentes peatonales, parques, ríos; después caminos desolados, carreteras y caminos de terracería, si un vampiro vive en una ciudad seguro se mezclara con los vagabundos o con los raros; los bares donde se juntan vampiros y esas cosas que se cuentan no existen, pero no es difícil verlos ahí escogiendo la cena como quien va al supermercado a ver los paquetes de carne para asar, caminan por ahí se confunden con los punks o los darkies, ven una víctima y la acechan hasta que sale del bar, la siguen hasta que le pueden dar muerte en algún lugar solitario, como el estacionamiento donde dejaron el carro, o alguna calle o callejón, es así como cazan en la ciudad.
Estaba yo en la ciudad de Monterrey, tenía varios días ahí, fui a reabastecerme municiones de plata y un cuchillo nuevo en esos días estuve platicando con un conocido que tenía en el área de homicidios de la policía ministerial del estado de Nuevo León, él agente en cuestión por supuesto que ignoraba mi profesión, pensaba que era un ladrón contrabandista de fayuca y de poca monta que de vez en cuando, le pasaba alguna información que pudiera servirle, como siempre recorro los asfaltos por las noches veo muchas cosas y escucho otras tantas relacionadas con el crimen, que en realidad no me interesan, pero que utilizo para obtener información de algunos agentes, sobre todo aquellos pertenecientes a la vieja escuela, de esos que quedan pocos; alcohólicos, drogadictos y corruptos, generalmente con un par de tequilas sueltan toda la información que necesito, con eso, unos billetes y una cuota de información reciproca me alcanza para enterarme de muchas cosas que ocurren por la noche en la Sultana del norte.
 En la policía han hecho muchas suposiciones sobre para quien trabajo, han dicho que trabajo para el gobierno de México o para los diferentes carteles de droga incluso que trabajo para la DEA.
- Ya dime pinche Joe, no te hagas pendejo, pa´ quien jalas?- me decía Beltrán, mientras me daba una palmadita en las espalda. Estábamos recargados en la barra de una cantina apestosa y de escaza asistencia de nombre “El Seguro” en el centro de Monterrey. Yo encendía un cigarro y le daba el primer toque con toda la calma del mundo
-          ¡Que cabrón eres! - le respondí - sabes que me caga que me toquen, tienes ganas que rompa el hocico, que no?
-         Pa´ que te emputas, no es para tanto, no te vuelvo a tocar, pinche delicado, ni que estuvieras guapo, pero ya culero dime pa´ quien trabajas, uno nunca sabe, cuando tenga que pedir jale y si hay buenos billetes pues…
-         Como serás pendejo, que acaso no fuiste a la academia de policía? que no te acuerdas de ese dicho tan cierto como la verdad misma “si quieres llegar a policía viejo hazte pendejo” y tú todavía no estas viejo, no te pases de listo Beltrán, mejor no te metas.
Le di otro trago a mi cerveza, y saque un billetito de 500 hecho rollito y lo sostuve entre mis ojos y los de Beltrán.
-         A ver cuéntame que pasa con el asesino ese que anda suelto, ya se está volviendo un problema, sabes? se está cenando a los paseantes de Barrio Antiguo de la ciudad,  ahí encuentran la mayor parte de los bares y discos de niños fresas, también hay algunos bares punk y geeks, la verdad no es común que se sucedan tantas muertes cerca de lugares públicos y no estás haciendo nada… verdad?, el comandante Chapa te está fastidiando, déjamelo, solo dime lo que quiero-.
Beltrán resoplo y dio otro trago a su tequila con la mirada perdida, yo me di una zambullida momentánea en el pasado recordando como conocí al comandante Chapa.

El comandante Chapa  requiere una pequeña explicación en esta historia: nos conocimos en un callejón hace ya como 6 años en otra de mis visitas a la ciudad de Monterrey. El perseguía a un asesino, un loco apodado el Chaman, este tipo había estado matando adolescentes y hacia ritos de magia extraños con sus dedos índices amputados. Ese día Chapa lo había estado siguiendo por varias calles cercanas a la avenida Colon; se metió a los bares de mala muerte que hay en esa zona; el agente (en aquella época) Chapa lo observó toda la noche, hasta que salió por la puerta trasera de un bar de travestis y gays llamado “Terraza Jardín” hacia el callejón que da a la calle Diez Gutiérrez, en ese punto nuestros caminos se cruzaron yo perseguía un vampiro escurridizo que vivía en el sótano del hotel Roosevelt -un lugar donde hasta las prostitutas evitaban pararse por que se exponían a perder clientela-, pues con todo el bicho se las ingeniaba para matar prostitutas en ese lugar; el Chaman decidió meterse al hotel y justo en el cuarto donde el vampiro esperaba a su siguiente victima; Chapa entro tras él y quedamos todos encerrados. El vampiro ataco al chaman que empezó a gritar como una perra, el maldito cagó sus pantalones, Chapa disparo de forma irreflexiva su Beretta 9 mm contra el vampiro, claro, balas regulares no le hicieron daño; el vampiro volteó furioso contra él, mientras, el Chaman desangraba en el suelo miado y cagado;  intervine y le disparé con las balas benditas de mi escopeta, esas sí hicieron que el maldito chorreara sus intestinos llenos de sangre putrefacta, Chapa me quiso apuntar, pero quedo sorprendido no sabiendo a quien disparar primero al vampiro que agonizaba en el suelo o a mí que aproveche la coyuntura  para rociarlo con agua bendita; cuando el vampiro se empezó a deshacer al contacto del agua bendecida el agente Chapa me apunto con su arma y me grito.
-         ¡que mierdas es eso!.
-         Eso es un vampiro y debería tener más cuidado donde se mete, ahora  baje la pinche pistola si no quiere obligarme a dispararle.
Bajo la pistola con la cara de quien descubrió que estaba ciego y de repente todo es tan claro; me agache a ver al Chaman que se desangraba en el suelo.
-         hay que llamar una ambulancia, dijo Chapa al tiempo que sacaba su celular.
-No necesita una ambulancia, de esto me hago cargo yo, apártese policía está a punto de ver algo feo-. Saque mi cuchillo Bowie, tomé la cabeza del Chaman por los pelos y empecé a rebanarle el cuello, salpico muy poca sangre, el vampiro había hecho casi todo el trabajo en unos segundos: le había abierto la yugular y lo había desangrado casi totalmente; al terminar de cortarle la cabeza se la rellené la boca con dientes de ajo, además le clave una estaca de huizache en el corazón, todo eso mientras el agente presenciaba asombrado todo el procedimiento.
Es de lo más importante no permitir que una persona atacada por un vampiro “muera” por el ataque por lo tanto hay que administrarle lo que llamamos una muerte verdadera, ya que a la postrer podría dependiendo del ataque en un nosferatu también.
-         ese hombre era sospechoso de 3 homicidios, -por fin balbució Chapa por lo bajito-  y tú lo mataste!.
-         ya estaba muerto de todas formas, solo estoy evitando un mal mayor, digamos que estoy salvando a más gente bonita de sus futuros vagabundeos.- Le conteste al agente mientras secaba la sangre de mis manos con un trapo.
-         ¡Pero era necesario que la llevara ante la justicia, no mames!.
-         ¡Que no entiendes pendejo! si no se le administra una muerte verdadera, se va a  levantar y caminará por las noches y  cometerá aún más asesinatos, que no viste que lo que lo mordió era un pinche vampiro pervertido.- me di la vuelta e ignore al agente, y lo deje contemplando la escena alrededor de él.
Salí rápidamente del hotelillo, caminé hacia la esquina donde había dejado mi auto, el viejo impala verde escarabajo con peluchito rosa en el tablero que se ve tan bien, cuando el agente Chapa salió corriendo tras de mí; insistía en que le explicara con manzanas lo que había pasado, le dije que subiera al carro, al principio se resistió un poco,  sin embargo su curiosidad era mucha así que subió al coche.
Conduje por varias calles hasta una casucha en la zona de tolerancia conocida como el “Trébol”, ahí estaba la armería del Tuerto;  nos sentamos a platicar en la salita sobre cómo son estas cosas de cazar vampiros, mientras dos prostitutas travestis que ayudan a fabricar las armas al Tuerto nos traían comida condimentada con ajo y unas caguamas,  al principio tomó muy bien la plática, solo sintió una ligera nausea mientras contemplaba las fotos de algunas cacerías del Tuerto cuando era joven:
-         Así es mi comandante, yo también era una verga, pero con los años se vuelve más difícil darles alcance, un día mientras correteaba a uno de ellos caí sobre un madero y me chingue el ojo y bueno ya con la mirada disminuida decidí dejar la cacería.. aunque ocasionalmente matamos algo aunque sea solo por diversión.
Casi acabamos con una botella de whiskey de la reserva del Tuerto.
-         ¿entonces, hay muchos vampiros?- me preguntó Chapa.
-         No lo sé, pero lo que sí sé es que parece que nunca se acaban, ya tengo 15 años en esto, empecé a los 15, así que no sabría decirte, tampoco sé cómo comenzó la plaga, solo sé que es tan vieja como la humanidad misma; muchas de las muertes a las cuales no les dan explicación suceden gracias a esos bichos.-
-         ¿Entonces si algo así sucede cerca de aquí, que hago?
-         No hagas nada, no hagas idioteces, contacta al tuerto, él sabrá si hay un cazador cerca porque todos nos surtimos con él  lo que ocupamos: balas, cuchillos, pistolas con incrustaciones de plata y toda clase de juguetes.
Fui y lo deje cerca del edificio de la ministerial allá por avenida Gonzalitos y me marché; pasaron apenas un par de días cuando se topó con otro caso relacionado con vampiros. Desde entonces nos hemos visto varias veces y le he ayudado con frecuencia a resolver algunos problemas con muertos que caminan.

Beltrán regreso de su viaje de meditación etílica y yo regrese de mis recuerdos.
-         A huevo pinche Joe, me están cagando con esas mamadas, la verdad, es que no puedo encontrarlo, la identificación que tengo es de un tipo que estaba desaparecido, joven de unos 28,  un mesero que trabajaba en la zona, un día salió del jale y no regreso a su casa, sus amigos que vivían con él no se sorprendieron pues supusieron que se había ido a agarrar el pedo, pero ni madres… pasaron 3 días y dieron parte a la policía, el tipo nunca apareció, ni aprecio su cadáver, ni nada… y ahora reaparece caliente y con instintos asesinos.
-         Dudo que caliente, pero asesino si.- le respondí.
-         el otro día pude verlo de lejos, o al menos creo que era él, lo seguí… pero desapareció tras de una esquina. Todo ha sido  cerca del paseo Santa Lucia y estamos batallando para que los medios no se enteren, el jefe ya está muy cagado.
Le puse el billete dentro del caballito antes de que pudiera darle otro trago.
-         Nos vemos -le dije-  yo me hago cargo de tu problema.
Me pare pague la cuenta tome el sombrero y salí de la cantina, eran las 7 de la tarde, el sol caía tras el cerro de las Mitras dosificando  la luz, iluminando la ciudad con un crepúsculo rojo, esta noche, lo iba a matar.
Tenia yo un par de días en la ciudad, Chapa a través de presión había orientado a Beltrán hacia mi, de esa forma evitamos que los agentes nos vieran juntos demasiadas veces. Así podíamos pasar desapercibidos e investigar a ese vampiro recurrente y esnob que atacaba en el Barrio Antiguo.

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