Hay varios lugares donde los vampiros suelen
cazar, los primero son debajo de los
puentes peatonales, parques, ríos; después caminos desolados, carreteras y
caminos de terracería, si un vampiro vive en una ciudad seguro se mezclara con
los vagabundos o con los raros; los bares donde se juntan vampiros y esas cosas
que se cuentan no existen, pero no es difícil verlos ahí escogiendo la cena
como quien va al supermercado a ver los paquetes de carne para asar, caminan
por ahí se confunden con los punks o los darkies, ven una víctima y la acechan
hasta que sale del bar, la siguen hasta que le pueden dar muerte en algún lugar
solitario, como el estacionamiento donde dejaron el carro, o alguna calle o
callejón, es así como cazan en la ciudad.
Estaba yo en la ciudad de Monterrey, tenía
varios días ahí, fui a reabastecerme municiones de plata y un cuchillo nuevo en
esos días estuve platicando con un conocido que tenía en el área de homicidios
de la policía ministerial del estado de Nuevo León, él agente en cuestión por
supuesto que ignoraba mi profesión, pensaba que era un ladrón contrabandista de
fayuca y de poca monta que de vez en cuando, le pasaba alguna información que
pudiera servirle, como siempre recorro los asfaltos por las noches veo muchas
cosas y escucho otras tantas relacionadas con el crimen, que en realidad no me
interesan, pero que utilizo para obtener información de algunos agentes, sobre todo
aquellos pertenecientes a la vieja escuela, de esos que quedan pocos;
alcohólicos, drogadictos y corruptos, generalmente con un par de tequilas
sueltan toda la información que necesito, con eso, unos billetes y una cuota de
información reciproca me alcanza para enterarme de muchas cosas que ocurren por
la noche en la Sultana del norte.
En la
policía han hecho muchas suposiciones sobre para quien trabajo, han dicho que
trabajo para el gobierno de México o para los diferentes carteles de droga
incluso que trabajo para la DEA.
- Ya dime pinche Joe, no te hagas pendejo,
pa´ quien jalas?- me decía Beltrán, mientras me daba una palmadita en las
espalda. Estábamos recargados en la barra de una cantina apestosa y de escaza
asistencia de nombre “El Seguro” en el centro de Monterrey. Yo encendía un
cigarro y le daba el primer toque con toda la calma del mundo
-
¡Que cabrón
eres! - le respondí - sabes que me caga que me toquen, tienes ganas que rompa
el hocico, que no?
-
Pa´ que te emputas, no es para tanto, no te vuelvo a
tocar, pinche delicado, ni que estuvieras guapo, pero ya culero dime pa´ quien
trabajas, uno nunca sabe, cuando tenga que pedir jale y si hay buenos billetes
pues…
-
Como serás pendejo, que acaso no fuiste a la
academia de policía? que no te acuerdas de ese dicho tan cierto como la verdad
misma “si quieres llegar a policía viejo hazte pendejo” y tú todavía no estas
viejo, no te pases de listo Beltrán, mejor no te metas.
Le di otro trago a mi cerveza, y saque un
billetito de 500 hecho rollito y lo sostuve entre mis ojos y los de Beltrán.
-
A ver cuéntame que pasa con el asesino ese que anda
suelto, ya se está volviendo un problema, sabes? se está cenando a los
paseantes de Barrio Antiguo de la ciudad, ahí encuentran la mayor parte de los bares y
discos de niños fresas, también hay algunos bares punk y geeks, la verdad no es
común que se sucedan tantas muertes cerca de lugares públicos y no estás
haciendo nada… verdad?, el comandante Chapa te está fastidiando, déjamelo, solo
dime lo que quiero-.
Beltrán resoplo y dio otro trago a su tequila
con la mirada perdida, yo me di una zambullida momentánea en el pasado
recordando como conocí al comandante Chapa.
El comandante Chapa requiere una pequeña explicación en esta
historia: nos conocimos en un callejón hace ya como 6 años en otra de mis
visitas a la ciudad de Monterrey. El perseguía a un asesino, un loco apodado el
Chaman, este tipo había estado matando adolescentes y hacia ritos de magia
extraños con sus dedos índices amputados. Ese día Chapa lo había estado
siguiendo por varias calles cercanas a la avenida Colon; se metió a los bares
de mala muerte que hay en esa zona; el agente (en aquella época) Chapa lo
observó toda la noche, hasta que salió por la puerta trasera de un bar de
travestis y gays llamado “Terraza Jardín” hacia el callejón que da a la calle
Diez Gutiérrez, en ese punto nuestros caminos se cruzaron yo perseguía un
vampiro escurridizo que vivía en el sótano del hotel Roosevelt -un lugar donde
hasta las prostitutas evitaban pararse por que se exponían a perder clientela-,
pues con todo el bicho se las ingeniaba para matar prostitutas en ese lugar; el
Chaman decidió meterse al hotel y justo en el cuarto donde el vampiro esperaba
a su siguiente victima; Chapa entro tras él y quedamos todos encerrados. El
vampiro ataco al chaman que empezó a gritar como una perra, el maldito cagó sus
pantalones, Chapa disparo de forma irreflexiva su Beretta 9 mm contra el
vampiro, claro, balas regulares no le hicieron daño; el vampiro volteó furioso contra
él, mientras, el Chaman desangraba en el suelo miado y cagado; intervine y le disparé con las balas benditas
de mi escopeta, esas sí hicieron que el maldito chorreara sus intestinos llenos
de sangre putrefacta, Chapa me quiso apuntar, pero quedo sorprendido no
sabiendo a quien disparar primero al vampiro que agonizaba en el suelo o a mí
que aproveche la coyuntura para rociarlo
con agua bendita; cuando el vampiro se empezó a deshacer al contacto del agua
bendecida el agente Chapa me apunto con su arma y me grito.
-
¡que mierdas es eso!.
-
Eso es un vampiro y debería tener más cuidado donde
se mete, ahora baje la pinche pistola si
no quiere obligarme a dispararle.
Bajo la pistola con la cara de quien
descubrió que estaba ciego y de repente todo es tan claro; me agache a ver al
Chaman que se desangraba en el suelo.
-
hay que llamar una ambulancia, dijo Chapa al tiempo
que sacaba su celular.
-No necesita una
ambulancia, de esto me hago cargo yo, apártese policía está a punto de ver algo
feo-. Saque mi cuchillo Bowie, tomé la cabeza del Chaman por los pelos y empecé
a rebanarle el cuello, salpico muy poca sangre, el vampiro había hecho casi
todo el trabajo en unos segundos: le había abierto la yugular y lo había
desangrado casi totalmente; al terminar de cortarle la cabeza se la rellené la
boca con dientes de ajo, además le clave una estaca de huizache en el corazón,
todo eso mientras el agente presenciaba asombrado todo el procedimiento.
Es de lo más
importante no permitir que una persona atacada por un vampiro “muera” por el
ataque por lo tanto hay que administrarle lo que llamamos una muerte verdadera,
ya que a la postrer podría dependiendo del ataque en un nosferatu también.
-
ese hombre era sospechoso de 3 homicidios, -por fin
balbució Chapa por lo bajito- y tú lo
mataste!.
-
ya estaba muerto de todas formas, solo estoy evitando
un mal mayor, digamos que estoy salvando a más gente bonita de sus futuros
vagabundeos.- Le conteste al agente mientras secaba la sangre de mis manos con
un trapo.
-
¡Pero era necesario que la llevara ante la justicia,
no mames!.
-
¡Que no entiendes pendejo! si no se le administra
una muerte verdadera, se va a levantar y
caminará por las noches y cometerá aún más
asesinatos, que no viste que lo que lo mordió era un pinche vampiro pervertido.-
me di la vuelta e ignore al agente, y lo deje contemplando
la escena alrededor de él.
Salí rápidamente del
hotelillo, caminé hacia la esquina donde había dejado mi auto, el viejo impala
verde escarabajo con peluchito rosa en el tablero que se ve tan bien, cuando el
agente Chapa salió corriendo tras de mí; insistía en que le explicara con
manzanas lo que había pasado, le dije que subiera al carro, al principio se
resistió un poco, sin embargo su
curiosidad era mucha así que subió al coche.
Conduje por varias
calles hasta una casucha en la zona de tolerancia conocida como el “Trébol”,
ahí estaba la armería del Tuerto; nos
sentamos a platicar en la salita sobre cómo son estas cosas de cazar vampiros,
mientras dos prostitutas travestis que ayudan a fabricar las armas al Tuerto
nos traían comida condimentada con ajo y unas caguamas, al principio tomó muy bien la plática, solo
sintió una ligera nausea mientras contemplaba las fotos de algunas cacerías del
Tuerto cuando era joven:
-
Así es mi comandante, yo también era una verga, pero
con los años se vuelve más difícil darles alcance, un día mientras correteaba a
uno de ellos caí sobre un madero y me chingue el ojo y bueno ya con la mirada
disminuida decidí dejar la cacería.. aunque ocasionalmente matamos algo aunque
sea solo por diversión.
Casi acabamos con
una botella de whiskey de la reserva del Tuerto.
-
¿entonces, hay muchos vampiros?- me preguntó Chapa.
-
No lo sé, pero lo que sí sé es que parece que nunca
se acaban, ya tengo 15 años en esto, empecé a los 15, así que no sabría
decirte, tampoco sé cómo comenzó la plaga, solo sé que es tan vieja como la
humanidad misma; muchas de las muertes a las cuales no les dan explicación
suceden gracias a esos bichos.-
-
¿Entonces si algo así sucede cerca de aquí, que hago?
-
No hagas nada, no hagas idioteces, contacta al
tuerto, él sabrá si hay un cazador cerca porque todos nos surtimos con él lo que ocupamos: balas, cuchillos, pistolas
con incrustaciones de plata y toda clase de juguetes.
Fui y lo deje cerca
del edificio de la ministerial allá por avenida Gonzalitos y me marché; pasaron
apenas un par de días cuando se topó con otro caso relacionado con vampiros. Desde
entonces nos hemos visto varias veces y le he ayudado con frecuencia a resolver
algunos problemas con muertos que caminan.
Beltrán regreso de
su viaje de meditación etílica y yo regrese de mis recuerdos.
-
A huevo pinche Joe, me están cagando con esas
mamadas, la verdad, es que no puedo encontrarlo, la identificación que tengo es
de un tipo que estaba desaparecido, joven de unos 28, un mesero que trabajaba en la zona, un día
salió del jale y no regreso a su casa, sus amigos que vivían con él no se
sorprendieron pues supusieron que se había ido a agarrar el pedo, pero ni
madres… pasaron 3 días y dieron parte a la policía, el tipo nunca apareció, ni
aprecio su cadáver, ni nada… y ahora reaparece caliente y con instintos
asesinos.
-
Dudo que caliente, pero asesino si.- le respondí.
-
el otro día pude verlo de lejos, o al menos creo que
era él, lo seguí… pero desapareció tras de una esquina. Todo ha sido cerca del paseo Santa Lucia y estamos
batallando para que los medios no se enteren, el jefe ya está muy cagado.
Le puse el billete
dentro del caballito antes de que pudiera darle otro trago.
-
Nos vemos -le dije-
yo me hago cargo de tu problema.
Me pare pague la
cuenta tome el sombrero y salí de la cantina, eran las 7 de la tarde, el sol
caía tras el cerro de las Mitras dosificando
la luz, iluminando la ciudad con un crepúsculo rojo, esta noche, lo iba
a matar.
Tenia yo un par de
días en la ciudad, Chapa a través de presión había orientado a Beltrán hacia
mi, de esa forma evitamos que los agentes nos vieran juntos demasiadas veces.
Así podíamos pasar desapercibidos e investigar a ese vampiro recurrente y esnob
que atacaba en el Barrio Antiguo.
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